El aire que nos rodea contiene microorganismos, bacterias, virus, moho, hongos y compuestos orgánicos. Los microorganismos transportados por el aire pueden transmitir infecciones, ser responsables de un crecimiento continuo de moho, y crear malos olores.
Los microorganismos se depositan en superficies a través del aire donde continúan creciendo, magnificando el riesgo de infección y los malos olores. En 8 horas, una sola célula puede multiplicarse en 8 millones, lo que significa que los riesgos de salud y los malos olores pueden convertirse en un grave problema.
Los procesos de estándar de limpieza y desinfección suelen no ser suficientes. En cuanto se limpia una zona, los microorganismos transportados por el aire vuelven aparecer en otras superficies y aumentando así los riesgos de infección y los malos olores. Todavía existen muchos lugares que utilizan fragancias para tratar de “tapar” los malos olores u no combaten el origen: la contaminación del aire y las superficies .
La mejor tecnología. La solución a este problema.
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